Un paso a la vez

Por Posh Editorial.

Colaboración de

Mónica Bórquez


Publicado hace 3 meses 1 día



Deformadas, asustadas, comprometidas, incómodas, incluso con dolor. Fotografías de seres vulnerables pero fuertes, cuerpos desnudos física y mentalmente. ¿Qué tan lejos hay que llegar en justificación de la moda?
Siempre hacia los extremos más recónditos, la moda, donde se hace de todo para intentar ser diferentes, para convertirse en aquello de lo que se chismea en el café con las amigas, aquello que en las revistas impacta a las niñas.

Vestimenta, indumentaria, lienzo de la moda, ¿por qué han de retratarte sobre un cuerpo tan faltante de vida? Si una buena estructura es aquello que le da seriedad y solidez a la obra que de ahí pende.
Un hermoso cadáver que te hace querer estar muerta, tan muerta como ella que pasea por el sendero, llena de miradas que juzgan su vestimenta, donde lo que realmente importa es ella; quien con su mejor esfuerzo nos muestra su peor cara, la que le han dicho al mundo que es su mejor cara (y acaba por creerlo) pues, si todos están de acuerdo debe ser cierto.
El camino, una declaración, un reto, 20 pasos (¿o son 30? A lo mejor 40), no importa cuántos mientras no lo pienses; ya vas a medio camino y todo ha salido bien, confías en tu brújula interna y no piensas en los ojos que miran (¿por qué brillan?, es su protección, su isla segura), qué más da el ser omnipresente si en Instagram existe en 4k y además viene con likes. La escenas tienen precio de bronce, plata y oro, las de oro se publican en Elle, Bazaar y Vogue, las de plata en Marie Claire, Glamour y Allure, y las de bronce aparecen en Teen Vogue.


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